martes, 9 de noviembre de 2010

Somewhere and nowhere al mismo tiempo

Estar aquí y sentirse allá, muy lejos...

Hoy nos movemos, todos nos movemos a un ritmo sin descanso. Las sillas giran sobre sus sitios y se deslizan por los pasillos. Hacen ruidos, muchos ruidos, y los ruidos rebotan en las paredes y vuelven a golpearse con las del frente y vuelven a resonar en mis oídos. Las sillas se mueven, sobre sus propios sitios se mueven.

Alguien se separa del grupo, y todo el grupo se mueve. Se van. Salen de sus sitios y se sientan en otros. En sus sitios, vienen otros a ocupar sus lugares físicos. Su semblante, el emblema, eso queda, porque eso es permanente. El semblante, la silueta dibujada en el aire, la forma plástica e invisible que los ojos le dan al recuerdo.

Me siento allá, a donde ellos van, y me siento aquí, y aún muy lejos. No es la distancia, ni es el tiempo; somewhere, en algún momento, nowhere, hoy.

sábado, 30 de octubre de 2010

Hábito de lectura

El mejor momento para leer es cuando el sol se queda dormido en los brazos de la luna.

Me gustan las historias, largas, cortas. También las nuevas y las viejas. Los cuentos de mamá y de la abuela. Las anécdotas de mis tíos y de mis amigos. Las travesuras de mis sobrinos. Las de mis hermanos también. Todo esté o no por escrito, son piezas valiosas para mi.

Me gustan los libros, soy fanático de los libros. Quizás no tanto como lo soy de la música pero si he de confesar que he comprado más libros (originales) que CDs (originales). Sí, lo sé, no los he leído todos aún, y sigo comprando sin terminar los que aún tengo -muchos sellados todavía-, porque hay un feeling especial sobre leerlos y no leerlos, todavía.

Me gusta el olor de las hojas de los libros, la textura del papel, las formas del empaque, de la tapa y contratapa. El diseño de portada, contemplar con cierta inquietud la foto que le tomaron al autor. Foto que probablemente se repita en todas sus obras y no le guste. A mi me gusta!

Me gusta leer los libros que compro, y seguir comprando libros para poder leerlos según mis ganas. Ahora tengo a mi costado uno que llevo meses avanzando, poco a poco por la falta de tiempo (y la flojera). Es Todos los nombres del gran José Saramago. Ya voy por la mitad! Pero también tengo empezados La insoportable levedad del ser, parte de mi gran deuda con Kundera y La montaña del origen, un relato encantador que me atrapó desde la primera línea; este de Daniel Alcoba.

No me gusta ser tan ingrato con las historias que me cautivan, con las vidas que me dan vida y que están en esos libros que a veces ignoro. Tengo un compromiso que cumplir y va mucho más allá de un simple hábito de lectura. Hábito? Todo depende de las ganas, de los ánimos, de lo que me provoque leer, de lo que quiera imaginar y lo que quiera soñar.

Hoy quiero volar un poco con la ficción de un relato fascinante, mágico. Así que Daniel, a por la Montaña!

jueves, 28 de octubre de 2010

I Wish i could dormir

Quisiera poder dormir sin perder tiempo, mejor dicho, sin usarlo. Que el tiempo se detenga mientras duermo y que los sueños sean eternos.

Son días difíciles en mi cama, y mi cabeza está dando más vueltas que un carrusel. Mis orejas pesan dos kilos más que hace cuatro meses, y mis párpados están a punto de cubrir mis ojos para siempre. Estoy cansado, agotado, exhausto, pero aún no he terminado.

Me encantaría poder dormir un poquito más si quiera, y créanme que para llegar a reconocer que necesito descansar un poco más, es porque mis sentidos ya no responden igual que antes, y tristemente antes es lo mismo que tan solo unos cuantos meses atrás.

Informes, reportes, revisiones, correcciones, flujos, acciones, despliegues, diseño, maquetas, SEO, html, psd, ai, pdf, fla, swf, doc, ppt, jpg, png, php. Chamba oficial. Chamba extraoficial, freelo.

Lo bueno de todo, es que con fuerzas o sin ellas, he retomado un regular hábito de lectura que tanto extrañaba. El regreso a los cuadernos de dibujo y la reconciliación con los lienzos tomará un poco más de tiempo de seguro, primero dormir, trabajar rápido para poder dormir un poco más. Si quiera, un poco más si quiera.

¡Sí quiero!

miércoles, 27 de octubre de 2010

Paseando por la Feria del Libro

Yo sé, esta foto no es de la feria, pero es ilustrativa no?

Hoy fue mi segundo día de visita a la Feria del Libro "Ricardo Palma", en su regreso al parque Kennedy después de algún tiempo. Sí, la feria ya lleva algo de una semana pero desde la 1era vez que fui, sentí que no era para visitarla tantas veces. Me fui algo decepcionado.

Muchos libros sí, variedad de títulos, géneros, editoriales, sí, seguramente que sí, pero cosas novedosas: no muchas. Esa sigue siendo mi sensación después de la visita de hoy, de haber visto las mismas portadas en todas las ferias (contadas con los dedos de una mano) que suelen recorrer Lima y algunas universidades.

Fui con una lista de títulos que me interesaban mucho y de los que había leído algo en Internet. Está bien, sí, por dentro sabía que no los iba a encontrar y quería poner a prueba a los que ofrecían sus mejores ejemplares, pero de eso también se trata un poco las ferias ¿no?. Que te sorprendan, que te ofrezcan cosas nuevas.

De 12 encontré 2, y eso que de autores Latinoamericanos tan relevantes -y contemporáneos- como Benedetti y Fuguet. Hasta Donoso que en otras ferias estuvo fuerte, lo di por desaparecido. De Saramago, que nos dejó hace poco, sólo algunos títulos como sus Ensayos y el Hombre Duplicado. Ni por homenaje póstumo.

Sin duda la fiesta es de Vargas Llosa, hasta los stands de editoriales religiosas venden sus libros. Bien bien, por él, por nosotros y por los número$ de la feria.

Encontré sí algunos títulos que destacar, y por los que sí pienso regresar en los últimos días cuando seguro encontraré unos cuantos descuentos interesantes.



El Video y Yo

Pronúnciese VIDEO como en España: vídio.

Tengo muchas ganas de hacer algo en video, bueno, siempre he tenido la necesidad de grabar videos (mucha más que tomar fotos). Recuerdo que mi viejo tenía una cámara de video JVC que se la vendió una tía, eso cuando yo tenía 8 ó quizás 9 años. Comencé por grabar todo lo que tenía cerca; a mamá cocinando, a mis hermanos jugando, a mi hermana en la cuna, a mis peluches peleando entre ellos, creo que nunca a mi mismo. No recuerdo estar en algún video.

Este año tomé un Seminario sobre Videoarte a cargo de Angie Bonino, a quién considero una mujer genial, loquísima y sin duda talentosa. Me encantó el hecho de que jamás pasaba por alto ninguna pregunta que la gente hacía y siempre las respondía, Y SIEMPRE TENÍA UNA RESPUESTA!.

De hecho que alguien con tanta pasión y tanto conocimiento sobre lo que hace -videoarte-, te hable sobre ello y sepa como responder siempre lo que te cuestiones, te motiva, te emociona, te hace querer hacer. Así renacieron mis ganas por hacer algo en video, y de pensar -mucho- sobre qué plasmar, qué grabar.

Ahora estoy sentando en mi oficina frente a mi laptop. Al lado tengo una desktop con varios mails abiertos que hablan de acciones comerciales y temas de ventas. Aburrido (aburrido?)

Creo que voy a empezar por grabar mis días en esta frustración vocacional.

No es una mala idea by the way.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Esfera

Y de repente caímos, tu allí, yo acá, siempre la distancia en el medio. La oscuridad entre los dos. El vacío. Intentamos buscar la luz y no la encontramos.. Entre las sombras, sin embargo, encontré tu mano. Se sentía fría, húmeda. Me imaginé tus ojos, y me imaginé lágrimas en ellos. No pude imaginar tu sonrisa, de eso sí no tuve ni idea. ¿Sonreías? Lo pregunto porque en la oscuridad no lo pude ver, ni suponer; todo estaba oscuro aquí arriba también.

lunes, 2 de agosto de 2010

Sobre el silencio

"Pero el silencio no era un silencio liso y abstracto, sino que poco a poco fue adquiriendo esa complejidad que adquiere cuando se lo vive un tiempo largo y anhelante. Y entonces se advierte que está poblado de pequeñas irregularidades, de sonidos al principio imperceptibles, de apagados rumores, de misteriosos crujidos. Y así como mirando pacientemente las manchas de una pared húmeda empiezan a vislumbrarse los contornos de rostros, de animales, de monstruos mitológicos..."

- Sabato

martes, 6 de julio de 2010

Efectos Móviles (Objeción)

De repente se detuvo su respiración, y en el cielo explotaron un millón de esas pequeñas luces. El aura tibia del sol, rebotó sobre el espejo y sobre su vanidad insoluble. Las manos blancas se coloraron y mis ojos se dividieron en 3 pedazos, cada uno disperso en cada espacio. Mis brazos cruzaron las nubes esquivando los rayos multicolores y mis piernas jugaban a saltar sobre las cuerdas de las tres dimensiones.

Le di un abrazo a papá y le regalé un unicornio muerto al abuelo. Le dije a Dios que nadie me había seguido y le reclamé qué culpa tenía yo de haber encontrado aquel agujero negro debajo de la cama.

Él echó mis zapatos por un orificio, y su sonido en degradé lo convirtió en absoluto. Los guardianes rojos se echaron contra mi y me encadenaron. Sus ojos eran azules, y brillaban como el reflejo del sol sobre el mar de mediodía. La hora exacta de mi muerte, y los minutos de partida en aquella anticipada ceremonia de salvación.

El olor a eucalipto recetó mi discreción y me sostuve de las manos de un gigante. Descubrí en sus bolsillos un vacío que se parecía mucho a casa. Retomé el mismo camino cruzando la vía estelar. La aurora boreal irritada me cubría con angustia. Me volví tan predecible. Que hasta mis palabras desconcertaban.

Entregué mis llagas y mi casco destruido. La armadura de acero que quemaba fulgor verde, yacía sobre el jazmín, sobre el aroma más infinito. Le di cuerda al reloj de bolsillo y el tiempo dio vuelta atrás. Las manijas corrían a destiempo y mis codos lagrimaban a sangrar. Mi nariz se envenenaba con una ruleta rusa en el aire y mis parpados marchitos se jugaban al azar.

La novia de nadie había conquistado el cementerio a punta de un duelo de esgrima. La inservible serpiente podía aún más. La corona sujeta en la cien, los diamantes incrustados en el contorno de sus ojos. El abismo, la impotencia y el delirio, en cada pedido taciturno de compasión. La elegida había salido del bosque de plata a condenar a los que cultivan desechos. Un helecho conquisto mi razón, y me quedé dormido sobre una hamaca sin hilar viendo al sol nacer en un anochecer perfecto.

Los fuegos artificiales maravillaban el horario estelar. Las grietas de la luna se empezaban a cerrar. Los números carecían de sentido en el fuego, hasta en la carne cocida podía más el frío del averno. Sus ojos palpitaban e inundaron a cascar. Mis penas se corrigieron con la tabla de multiplicar. El hacha cortaba el agua, y dividía la eternidad en pedazos de ausencia. La demencia de la dulce espera le hacía proyectar un sueño sumergido en la mitad del mar.

Rogué por intuición y mis manos se escondieron en mis bolsillos. El sonido estridente del tilin tilin me condicionó a salir una vez más. Corrí hacía el entierro y me encontré con mi perfil entramado. Las manos al aire y un vaso sin agua sujetado por la nada. Los besos intuidos y una vez más la música; el redoble de tambores, las trompetas ahogadas, el chillar de los violines, el bong! del gong. Los cantos gregorianos, el vaivén de agua salada, el quiebre de un cristal. La melodía del final.

Viento

Si no hubieras abierto la ventana, jamás hubiera podido llegar al espacio.

James Yuill - On Your Own

domingo, 4 de julio de 2010

Mi Mamá es inmortal

Ayer mamá cumplió 47 años, y es quizás una de las pocas personas que conozco que no oculta su edad. Ella dice que se aumenta la edad antes de cumplir años para evitar que la gente le discuta la realidad. Mamá tiene casi 50 años pero parece de 30.

Mucha de esa gente piensa que es mi hermana, quizás porque tenemos la sonrisa parecida o porque las arrugas han sido mezquinas y no han podido con la tersidad de su piel. No hay grietas en el rostro de mamá, pero si hay rasgos de cansancio. Igual los años pasan, así no lo parezca pasan.

Ayer por la noche en un restaurante, terminando de cenar le regalaron un postre. Mamá no quiso que le cantaran el cumpleaños "hoy quiero estar tranquila" dijo. Todos probamos un bocadito del cheesecake de mora, e hicimos comentarios sobre la edad de Maritza, mi mamá. Mi hermano fastidiaba "¡Feliz 50 años!, por 50 años más!; Mamá dijo "No Gracias!, yo no quiero vivir 50 años más".

Yo pensé: "casi 50, y todo lo que ha vivido..., 50 años más es un montón!"

Luego dije en voz alta "Vivimos demasiado". Mamá me miró y asintió "Por eso yo no quiero vivir tanto tiempo más, no quiero llegar a vieja y que no pueda hacer mis cosas por mi misma".

Mamá me volvió a mirar y sonrió.

Le devolví la sonrisa con algo de nostalgia y me di cuenta de que mamá no es inmortal.

De que los años pasan y que mientras mis hermanos y yo crecemos, mis papás se resignan; a su nueva vida sin nosotros, a la edad, a la soledad, a los pocos años que quedan y a los muchos que les toca por llevar.

Hoy me desperté luego de haber dormido un buen rato, y mamá entra a mi cuarto. Levanto la cabeza para verla "Hola Mamita" le dije. Ella me dijo: "Hola bebé, despierta ahí te he dejado tu desayuno". La miré por un momento infinito y regresé por un instante a ser un niño de 7 años en uno de esos días en que no quería ir al colegio y que esperaba a que ella entrara a mi cuarto a despertarme.

Luego me sonrió, y volví a pensar que mi mamá sí es inmortal.
Ahora sí estoy seguro.

Corto: Get Out

Un muy buen corto de animación para un Domingo frío por la tarde.

lunes, 7 de junio de 2010

El último adiós

Hoy rocé sus labios y sentí que era la última vez. Hoy toqué sus manos y sentí que no lo volvería hacer. La miré a los ojos y ellos me dijeron todo. Su boca temblaba, su nariz sonrojada, sus hombros caídos, sus orejas heladas. Podía ver sus piernas cruzadas por debajo de las sábanas; su espalda recostada sobre un respaldar construido de almohadas. Las flores amarillas en el velador, el grito eterno del tiempo en las hojas marchitas. El agua en el vaso, la marca de sus labios en el abismo, el frio en el aliento, el calor de la fiebre en su cuerpo, el ardor del miedo en su garganta. La angústia contenida en mi alma.

Hoy rocé su enfermedad y sentí que se me iba. Hoy toqué sus callos y sentí la cruel dureza sobre su piel. La miré a los ojos y ellos me pidieron todo, menos compasión. Su boca estaba inquieta, su nariz irritada, sus hombros habían perdido las ganas, sus orejas olvidadas. Podía ver sus piernas dobladas por debajo de las sábanas; su espalda soportada por una pared de almohadas. Las flores violetas en el velador, el paso del tiempo en las hojas caídas. El vaso con agua, el frio en su cuerpo, cómo quema la desesperación! La impotencia que revienta en mi alma.

Hoy la vi cuando se fue. Hoy toqué su piel pero no la sentí. La miré sin que me mirara. Su boca estaba quieta, su nariz encogida, sus hombros al nivel de su garganta, sus orejas desechadas. Pude ver sus piernas rectas aún cubiertas por la sábana, su espalda erguida sobre el tumulto de almohadas. Las flores de colores sobre el velador, el tiempo eterno en sus hojas. El agua en los vasos, la marca de todos los labios, el frio, sin aliento, la fiebre tibia en sus cuerpos, el ardor que quema, el miedo que impotencia, la angustia, la desesperación. Mis manos soltando sus manos. El último adiós.