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domingo, 16 de marzo de 2008

Intensidad (4)

El horror. El sacrificio. El sinsentido de lo siniestro. La maldad tan inoportuna. Tan locuaz es la muerte. Tan sátira su labia. Tan cruel su dulce espera.

martes, 4 de marzo de 2008

Intensidad (3)

El contorno de tus ojos ahuyenta el terciopelo. Lo vuelve eterno y parco. Le resta aliento, destruye el deseo. Se reseca en tus labios. Pierde el encanto ajeno y endulza de lo indebido, lo menos ansiado. De rodillas. Sobre la frivolidad de la cabalidad. La crudeza de la raza. La urgencia del pavor. Sobre ansias magulladas, crece débil. Intento tan inútil. Lo has desgraciado todo.

jueves, 7 de febrero de 2008

Intensidad (2)

Evítame en la mañana. Trata de esconderte de mí. La humedad de mis pies deja marca en el parqué. Hago que tus pasos pierdan el sentido. Me escondo tras una ventana, o debajo de tus pies. Respiro contra la pared y almuerzo desnudo. Sentado sobre la hierba. Filtrando mis deseos. Cotejando con el aire la tristeza y algo más. Me duele verte sentada. Me angustia tu rigidez. Muevete mierda. Mueve tu mirada y déjame en paz. Vivirás. Si lo estás. Vivirás.

viernes, 18 de enero de 2008

Intensidad (1)

Nunca entendí nada de nada. Ni de letras ni de números ni de lo que necesitaba menos lógica. Ignoré por miles de años el placer. Todo parecía tan insípido, tan desolado, tan falto, de todo. Había echado a suerte la libertad del paladar. Había condicionado mi existencia a la gracia de las cosas. Y me abandoné. Encerrado bajo un plano desértico y sobre la oscuridad vertiginosa. Tiré algunas piedras y luego caí. Por la madrugada, la sal, la tinta azul corriendo por el agua. Y extrañaba. Los trajes negros, los lentes oscuros y los ramos de flores. El olor a muerto.