arland car wash brandon
Hace 3 años
He despertado hoy y me encontré viviendo en la mugre, rodeado de basura y de recuerdos, piezas obsoletas y diamantes sin valor. Recostado sobre el piso, siento el hedor que desprenden; las repisas polvorientas y, los papeles húmedos regados al pie de la cama. No tengo voluntad para ponerme de pie, vivo y viviré siempre tirado en este suelo frío que me endurece la piel y la desgasta, que soporta el peso de mi cuerpo y que endereza mis vulnerabilidades. Tolera las insolencias de mi alma y el balbuceo de mis cuerdas vocales que garraspan de sangre y oxidan el aire, mezclado con el olor asfixiante si, pero aire al fin, con míseras gotas de oxígeno que retienen mis poros y que aún me dejan vivir.
La tentación aparece tan sutil y poco a poco encrudece. La desenmascaro de las falsas bondades y la desnudo ante mis ojos infestados de lujuria. La proximidad de la intención, ha sido llevada por la seducción de mis sentidos carnales. No hay sensación de romance ni necesidad plena de caricias correspondidas. Solo un cuerpo que de ansias se desespera y se vuelve locuaz, cual mendigo, pidiendo solamente la calma a través del placer. De una satisfacción instantánea, falsa y superflua.
He reducido mis palabras al peso de la saliva que cuelga del extremo de mis labios. Palabras que han labrado una mentira en mi dentadura y me han provocado picazón. Una terrible incomodidad en las encías que ha alterado mis nervios, los que han sucumbido ante la carne muerta y su pestilencia. Me han llevado, súbitamente, a tramar mi muerte y a provocarla de manera absoluta e involuntaria. Es el final de un engaño doloroso que, largo, ha sabido internarse en mis venas y amargar mis entrañas, estrangulando uno a uno todos mis sentidos. Asesinando mi corazón, dándole fin a los días más remotos de mi alma.